
José Guillermo Ánjel R. Autor del Articulo
Recordado y respetado lord Robert Stephenson, he vuelto a leer uno de sus libros, Escultismo para muchachos , y a la cabeza me vinieron nudos, anillos para pañoletas, saludos con tres dedos de la mano derecha extendidos, en tanto que el pulgar toca el meñique; aparecieron medias gruesas, uniformes e insignias, gritos de patrulla, morrales, cantimploras y marmitas.
También recordé picaduras de mosco, comidas hechas a medias, carpas, aguaceros, fríos, fogatas, risas, pequeñas aventuras, marchas por el campo y el monte, y canciones. Fue linda esta experiencia de recordar. Sí, yo fui scout (palabra que tiene traducciones variadas pero en su séptima acepción es persona) y quizá por esto, al releer el libro (ya viejo, con las hojas amarillas y manchado por el uso), pensé en la palabra decencia, tan extraña en el vocabulario (y en las prácticas) de ahora. Y que se burle quien no use la palabra, que la burla es mera ignorancia y rencor.
En sus lecciones de escultismo aprendimos sobre el respeto, la dignidad, el conocimiento y el contacto con la naturaleza. Supimos hacer cosas útiles para sabernos autosuficientes para la vida simple (compuesta por orden, aseo y disciplina).
