Los estimo y creo que ellos a mi también, pero, la neta, sí son raros. Me explico: todo quien asiste a un evento scout suele recibir un escudo —parche le llaman en algunos lugares— que porta cosido en su uniforme durante el tiempo que suele durar el mismo.
Luego de eso, muchos de nosotros le quitábamos las gruesas puntadas propinadas con la aguja del costurero de nuestro contenido de bolsillo para guardarla en una caja de zapatos, donde igual fueron a dar los escudos de los subsecuentes eventos a los que asistimos durante muchos años. La mía es una cuadrada de color blanco de la desaparecida marca de tenis Canadá.
Algunos otros optaron por coserlos en una chamarra o chaleco, como el de mezclilla usado por el Panqué que, invariablemente, atraía la atención en cualquier lugar a donde iba.
Y están los coleccionistas.
A muchos de ellos los conozco de años: José Luis, Roberto, Gabriel, Iván, Salvador, Nacho, Veit,Víctor y otros más. Se saben distintos y así se comportan, al grado de crear su propia organización —de coleccionistas, por supuesto— con su propio uniforme, distintivos y eventos, a los cuales han tenido la cordialidad de invitarme.
