Fueron quizá miles las cuartillas escritas por el desaparecido Germán Dehesa (1944-2010) sobre los avatares y regocijos de la vida cotidiana, incluido algo que hoy se antoja inverosímil: su (cauteloso) acercamiento al movimiento scout, en calidad de padre de familia, lo cual consta en “El himno de los bosques”, regocijante artículo incluido en No basta ser padre (Planeta, 2001) que llegamos a reproducir en la revista scout cuando la editábamos, cosa que, por supuesto, dignificó sus páginas.
… lo que menos podía suponer es que un día habrían de aparecer los frutos de mi vientre con cachuchita y pañoleta. Todo el tiempo hacen planes grotescos para ir a dormir a La Marquesa y practican nudos, leen a Rudyard Kipling y, ya en el colmo del horror, han decidido ejecutar diariamente una buena acción. Según ellos, una buena acción es, por ejemplo, ordenar mi escritorio, cuyo caos me llevó tanto años diseñar científicamente. Ahora ya no encuentro nada y, de ribete, le tengo que dar las gracias a las repulsivas alimañas que anotan en su libretita: misión cumplida.
