“Palabra de Scout” es la expresión que agrega valor a una promesa que seguramente será cumplida.
el grupo scout de Guatemala realiza diversas actividades para celebrar el aniversario.
El grupo scout de Guatemala cumple 90 años de enseñarle a las futuras generaciones los valores fundamentales para ser mejores personas. Los miembros desarrollan habilidades para convivir y sobrevivir en grupo por medio del método de Baden Powell, que consiste en aprender por medio de juegos.
Para coordinar las actividades del aniversario, el Consejo Scout Nacional nombró a Ricardo Cárcamo y a Federico Hermes, dos añejos miembros del grupo que desde corta edad se iniciaron en el escultismo.
Bajo el lema: “Siempre listo para servir”, los muchachos que se involucran con los scout aprenden valores como el respeto, la obediencia, la disciplina, la responsabilidad y el respeto a la naturaleza.
“Los scout demuestran una ventaja fundamental y es que tienen disciplina. Son obedientes y saben respetar las normas, aprenden a mandar y a obedecer. De esa cuenta nos animamos a realizar las actividades acá al aire libre”, apunta Cárcamo.
Por su tinte de asociación no lucrativa, deben buscar patrocinios y en la mayoría de casos, los mismos grupos financian las actividades y reciben donaciones en especie y efectivo de simpatizantes.
“Amigos para toda la vida”
Cuando un joven ingresa a los scout, de alguna manera, involucra a toda su familia ya que éste ejerce influencia de lo aprendido sobre sus parientes.
Cárcamo ingresó a los 11 años al grupo II de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Aunque no le daban permiso, buscaba excusas para participar en las agrupaciones.
Federico Hermes, ingresó a los 7 años al grupo XXIV Marcelino Champagnat, del Liceo Guatemala. Ahora, después de 40 años, recuerda claramente la felicidad que le ha causado conocer amigos de todos los tipos, a los que con seguridad califica como “amigos sinceros de toda la vida, quienes no comparten intereses, sino un fin común que es el movimiento scout”, subraya.
