Sábado por la noche en la colonia Roma, sin duda un extraño momento para realizar una presentación editorial. Razón de más para agradecer la asistencia de los presentes.
De las muchas cosas expresadas durante la velada, rescato las siguientes:
1
Una mano solicita la palabra al fondo del oscurecido espacio donde se ubica el público, durante el tramo final de la presentación, antes de pasar al vino de honor. Se trata de Mauricio, quien estuviera en nuestro grupo antes de pasarse a otro que actualmente dirige en la misma provincia. Acabábamos de señalar la incongruencia del actual Esquema Nacional de Programa Educativo, que promueve la participación democrática y la toma de decisiones horizontales entre los muchachos —lo cual está muy bien—, mientras que en el nivel nacional permanece inalterable un pintoresco autoritarismo que el reglamento de la Asociación deja muy claro al señalar que sólo su presidente nacional puede proponer a la persona que desempeñará el cargo de jefe scout nacional, como en los mejores tiempos del dedazo priÃsta.
—No se puede hablar de democracia en la Asociación porque los adultos que la dirigen no la vivieron.
¿Puede rebatirse ese lapidario argumento?
2.
Otra persona del público pide la palabra, una señora uniformada con la camisola roja de clan quien, con vehemencia y sinceridad en sus palabras, señala la importancia del actual programa enfocado a reforzar las competencias e inculcar valores entre la niñez y juventud. A unos asientos de ella veo a mi cuate Mario Mancilla —con su look de Jesucristo de Iztapalapa— menear la cabeza antes de alzar la mano para solicitar el micrófono que circula entre los asistentes.
Con voz pausada expone el problema del actual enfoque de los scouts hacia el adoctrinamiento y que debe retomarse la idea de que los scouts no están para educar e inculcar valores porque eso lo hace e inculca la familia.
—¿Cuándo dejamos de jugar? —pregunta en algún momento Mario, de quien a momentos sospecho que, acabada la presentación, irá a ensayar su papel para la próxima representación de la Pasión del cerro de la Estrella.
3
Desde la tarima donde colocaron las sillas para los presentadores, el Panocho retoma lo dicho en otras ocasiones por mi hermano Adrián, ausente por motivos de trabajo: los scouts fueron el mejor pretexto para hacer los mejores amigos.
Al repetirla se la apropia. Igual que otros quienes la hemos escuchado.
Arturo Reyes Fragoso
tomado de su blog: http://www.milenio.com/blog/AReyes
