VOGELENZANG

Baden-Powell en el campamento mexicano. (Archivo de Alejandro Zarzar)
La tarde del 31 de julio de 1937, el octogenario jefe scout mundial toma asiento en el palco real de la arena de Vogelenzang, al lado de lareina Guillermina y sus ministros, para presidir la ceremonia de inauguración del V Jamboree mundial, donde los mexicanos desfilan con 26 mil scouts provenientes de Estados Unidos, Armenia, Bélgica, China, Dinamarca, Egipto, Inglaterra, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irán, Japón, Yugoslavia, Latvia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Austria, Polonia, Rumania, Siria, Siam, Checoslovaquia, Islandia, Suecia, Suiza y el país anfitrión, ovacionados por 20 mil espectadores.
—Hermanos scouts: yo creo que resulta superfluo decirles que el principal fin de unaJamboree —les dice B-P a los presentes, a manera de mensaje de bienvenida (nótese cómo se refería al even-to en femenino)— es poner en contacto a los exploradores de diferentes países, y darles así la ocasión de conocerse y unirse amistosamente. ¿Quieren hacer eso por mí?
“Noten bien que los días pasarán rápido en este campamento y tengan cuidado de no perder el tiempo. No permanezcan con sus hermanos de tropa o de país; traten de acercarse a algunos muchachos de otros países y aprendan de ellos las condiciones de los exploradores, el fin que persiguen y lo que hacen para distraerse y progresar.
“Cuando ustedes hayan hecho amigos de esta manera; cuando hayan conversado e intercambiado recuerdos, anoten su nombre y dirección a fin de continuar por carta la amistad empezada; algunos años más tarde, ustedes pertenecerán a los hombres que se ocuparán en su patria de la industria, el comercio o la política, y entonces la amistad aquí formada les ayudará en sus relaciones internacionales.
“Por el momento, ustedes no son más que muchachos que acampan de manera parecida, pero tienen la posibilidad, al crear estas amistades, de cumplir con el más alto deber que un hombre pueda tener: ayudar a extender entre los hombres el Reino de Dios, de Paz y de Buena Voluntad.”
Apenas el día anterior, el contingente mexicano se traslada a Vogelenzang, donde arriba de madrugada a dormir en la tienda utilizada por la delegación suiza como comedor. Por la mañana montan su propio campamento en el área asignada por los organizadores, a un lado de los scouts japoneses.
Las instalaciones del Jamboree incluyen un hospital —con un especialista en “enfermedades tropicales” incluido en su personal—, sucursal bancaria y oficinas de correos y telégrafos; además, diariamente circula un periódico redactado en inglés y holandés y los organizadores disponen de su propio cuerpo policiaco, integrado por rovers holandeses (estaba prohibida la circulación de bicicletas, a menos que se contara con un permiso especial).
A la mañana siguiente, mientras levantan la portada del campamento que recubrirán con sarapes, uno de ellos con la figura del águila devorando a la serpiente bordada en su superficie, Baden-Powell pasa a bordo del automóvil que empleara durante todo el Jamboree para recorrer las instalaciones, avisándoles a los mexicanos que los visitará al otro día, martes 3 de agosto.
Los pormenores de aquella memorable fecha son consignados por Enrique Carstens en su diario de viaje:
Nos levantamos, oímos misa y desayunamos. A las 10 nos visitó un intérprete del Jamboree para avisarnos que Lord Baden-Powell venía a visitarnos. Efectivamente, un cuarto de hora después llegó en su coche y se paró en cada campamento [tienda de campaña], pasó revista, nos habló a cada uno de nosotros de los que hablábamos inglés, y nos dijo que estaba muy contento de que hubiera venido tal cantidad de Scouts de tan lejos. Le tomé un rollo de película. El Ing. Núñez le hizo unos regalos y le impuso el Berrendo de Plata [máxima condecoración de la Asociación de Scouts de México, otorgada por primera vez en aquella ocasión], se despidió y se fue. Más tarde Lady Baden-Powell llegó con sus hijas, se puso a platicar con nosotros y nos dijo que le había gustado mucho nuestro campamento.
En las fotografías aludidas se aprecia a los muchachos mexicanos haciendo el saludo scout, con fajillas chamulas y sarapes de Saltillo encima del uniforme.
El resto del Jamboree, nuestros compatriotas se dedican a visitar los campamentos vecinos, asistir a las misas que regularmente se celebraban, intercambiar recuerdos y presenciar las exhibiciones montadas por otros contingentes; particularmente llaman su atención los scouts polacos, con quienes intercambian las capas que usan encima del uniforme, por los sarapes de Saltillo que llevan comosouvenirs; también reciben en su campamento a otro distinguido visitante: el príncipe Emmanuel de Liechtenstein.
—Era una persona muy modesta que estaba en el Jamboree como participante y quería que todos lo trataran como cualquier scout; en su campamento se encargaba de servirle el café a sus compañeros —rememora el propio señor Carstens, quien durante los siguientes años mantuvo correspondencia con el noble europeo, volviendo a reunirse en México en los años sesenta, durante una visita de éste a nuestro país.
Durante todo ese tiempo un encargado de la filial local de la Coca-Cola visita el campamento azteca cada tercer día, para apaciguar la sed de sus ocupantes con 300 refrescos, acorde al convenio suscrito desde México. Los muchachos se presentan en la arena del Jamboree con un número artístico que incluye el baile del Jarabe Tapatío enfundados en trajes de charro, y la interpretación de canciones como “Cielito lindo” ante la reina de Holanda, el propio B-P y una entusiasta multitud de scouts, muchos de los cuales posteriormente les solicitan autógrafos y que posen con ellos para fotografiarse.
La tarde del 9 de agosto se realiza la ceremonia de clausura. En medio de la arena donde ingresan los participantes se aprecia la imagen de un astrolabio, antiguo instrumento de navegación usado como emblema del evento, también conocido como bastón de Jacobo (una pequeña réplica en madera, entregada por B-P a cada delegación asistente, puede apreciarse a la fecha en la oficina nacional de la Asociación de Scouts de México), donde todos prestan atención al emotivo discurso de despedida del fundador del movimiento scout, quien hace una exhortación a fomentar la paz mundial, antes de ondear su sombrero por encima de su cabeza para exclamar, a manera de despedida: “Ahora, hasta luego. ¡Que Dios los bendiga!”
(Los hechos posteriores desvanecen las intenciones de B-P. El estallido de la Segunda Guerra Mundial suspende la realización de los Jamborees —Holanda sería ocupada por las tropas nazis—, reanudándose hasta 1947, cuando se realiza el siguiente en Francia; éste ya no contaría con la presencia del fundador del movimiento scout, quien fallece en enero de 1941 en una cabaña enKenya, al pie del monte Kilimanjaro.)
Próxima entrega: Andanzas por el Viejo Continente
Arturo Reyes Fragoso
Tomado de su blog: http://www.milenio.com/node/685888